Un poema nostalgico y alegre que deje una enseñanza largo con palabras colombianas
Cambiar fondo del poema
En las montañas del tiempo perdido,
donde el guadual canta al viento,
extravié mis días de niño querido
entre cafetales y cuentos.
Un tinto humeante, calor en las manos,
abuelos despacio contando secretos,
la nostalgia pinta paisajes lejanos
mientras el río murmura sus decretos.
El bambuco suena en cada rincón,
la chiva avanza por caminos viejos,
y aunque el alma se vista de emoción,
la maleta está llena de reflejos.
Aprendí que el pasado es un macuto,
que al guardarlo, lo cargamos ligero,
pues la esencia está en cada minuto,
en vivir el presente entero.
Así, la montaña nos da el consejo,
que el presente es tesoro eterno;
con la guabina y el son reflejo,
la vida es un viaje de fuego.