Un poema nostalgico y alegre que deje una enseñanza y con palabras colombianas que el poema sea largo
Cambiar fondo del poema
En el alma llevo el sol de mi tierra querida,
brillando con recuerdos de mi infancia florida.
Bajo el guadual, donde el río murmura,
encontré los secretos de la vida pura.
Recuerdo las tardes, el cariño materno,
abrazado al calor de un abrazo eterno.
El aroma del café, me despierta al alba,
historias de abuelos, que el corazón me embalsan.
Caminando senderos de verde esmeralda,
en la montaña, donde el tiempo no manda,
donde el colibrí danza en la flor del tamarindo,
las memorias se vuelven viento fresco y lindo.
Los domingos de cumbia, con tambores que suenan,
en el pueblo que vibra, todos celebran.
Un vallenato al aire, perpetuo en la plaza,
con sonrisas que curan cualquier amenaza.
La palma se agita como un mimo al destino,
enseñando que la vida es solo un camino.
Que tras la tormenta, el sol siempre regresa,
deja en el alma una sabiduría expresa.
Montado en la chiva, con cantos y trinos,
aprendí que se vive con sueños divinos.
Que en el corazón guardo, la tierra y su gente,
un mapa del alma que nunca se pierde.
Así, bajo la luna, yo miro al pasado,
con gratitud sonrío por lo que he tomado.
Pues Colombia, mi patria, en mi ser es constante,
un suspiro alegre en lo más distante.