Caminé por senderos ilusorios,los héroes, espejos distorsionados.En mi mente, vida y ficción, un coro,un baile de reflejos desordenados. Hoy despierto de ese dulce engaño,el telón de la realidad se alza al fin,y en susurros de un nuevo amanecerla vida me invita a su propio jardín. Deseo ser viento, deseo ser mar,con alas de sueños, en otro lugar.Escondido en sombras, susurra al oído,un llamado eterno, un canto perdido. Rompo mis cadenas, mi piel de cristal,busco en lo inefable mi forma real.Ansiando el misterio que no es de este mundo,alzar el vuelo y huir de lo inmundo. Voz de lo incierto, que invita a cambiar,me entrego al abismo, me invita a volar.Soy ave de luces, soy eco fugaz,hacia lo etéreo, soy metamorfosis en paz. En la gran lotería del vasto universo,mi número salió torcido, adverso;me miro en el espejo, un lamento,pesado como el tiempo en movimiento. Si una chispa de sol me vistiera de gala,y transformara la piel que no me embala,tal vez mis sombras llorarían menos,y los días grises serían buenos. Pero en la danza de astros y luces,donde el destino juega y no induce,me busco al sol, bajo su mirada,y rezo porque mi estrella sea dorada.
Cambiar fondo del poema
Caminé por senderos ilusorios,
donde héroes son espejos distorsionados,
en mi mente, vida y ficción tejían
un coro de reflejos desordenados.
Hoy despierto de ese dulce engaño,
el telón de la realidad se alza al fin,
y en susurros del nuevo amanecer
la vida me invita a su propio jardín.
Deseo ser viento, deseo ser mar,
con alas de sueños en otro lugar.
Escondido en sombras, susurra al oído,
un llamado eterno, un canto perdido.
Rompo mis cadenas, mi piel de cristal,
busco en lo inefable mi forma real.
Ansiando el misterio que no es de este mundo,
alzar el vuelo y huir de lo inmundo.
Voz de lo incierto que incita a cambiar,
me entrego al abismo, me invita a volar.
Soy ave de luces, soy eco fugaz,
hacia lo etéreo, soy metamorfosis en paz.
En la gran lotería del vasto universo,
mi número salió torcido, adverso;
me miro en el espejo, un lamento,
pesado como el tiempo en movimiento.
Si una chispa de sol me vistiera de gala,
y transformara la piel que no me embala,
tal vez mis sombras llorarían menos,
y los días grises serían buenos.
Pero en la danza de astros y luces,
donde el destino juega y no induce,
me busco al sol, bajo su mirada,
y rezo porque mi estrella sea dorada.