Nunca tuve los pies en la tierra,quisiera ser ave en cielo abierto,volando lejos de la quimeradonde mi ser se torna incierto. Confundo la vida con viñetas,anhelo cambios, metamorfosis,en lucha con mis propias metas,en tormentas de apoteosis. La lotería del gran universome deja a menudo cuestionando,mal en mi piel, en caos inverso,buscando un mundo más soñando. ¿Por qué vivo, por qué muero?Ondas de otro mundo percibo,¿Es más bello desde el cielo?Si pudiera, ser eterno... vivo.En el rincón del alma, un susurro,un deseo que se alza sin permiso,una pulsión que vibra en lo profundo,como río que insiste en su cauce preciso. No es el querer el que es errado,sino la voz que aprende a silenciarlo,que al nombrarlo, lo tacha de pecado,y en su eco se empeña en condenarlo. La moral levanta muros de contención,construye cárceles de angustia y culpa,mientras el deseo, en su silenciosa revolución,abraza el riesgo, el abismo que lo ocupa.
Cambiar fondo del poema
Nunca tuve los pies en la tierra,
quisiera ser ave en cielo abierto,
volando lejos de la quimera
donde mi ser se torna incierto.
Confundo la vida con viñetas,
anhelo cambios, metamorfosis,
en lucha con mis propias metas,
en tormentas de apoteosis.
La lotería del gran universo
me deja a menudo cuestionando,
mal en mi piel, en caos inverso,
buscando un mundo más soñando.
¿Por qué vivo, por qué muero?
Ondas de otro mundo percibo,
¿Es más bello desde el cielo?
Si pudiera, ser eterno... vivo.
En el rincón del alma, un susurro,
un deseo que se alza sin permiso,
una pulsión que vibra en lo profundo,
como río que insiste en su cauce preciso.
No es el querer el que es errado,
sino la voz que aprende a silenciarlo,
que al nombrarlo, lo tacha de pecado,
y en su eco se empeña en condenarlo.
La moral levanta muros de contención,
construye cárceles de angustia y culpa,
mientras el deseo, en su silenciosa revolución,
abraza el riesgo, el abismo que lo ocupa.