Poema a mi madre muerta el 23 de diciembre del 2019
Cambiar fondo del poema
En el susurro del viento, su voz aún escucho,
como un eco que atraviesa el tiempo sin cesar.
Madre, partiste un veintitrés de diciembre,
dejando en mi alma un invernal despertar.
Tu sonrisa, estrella que nunca se apaga,
me guía en las noches de soledad.
Aunque el destino te alejó de mi lado,
habitas conmigo en cada lágrima y oración callada.
Hoy te celebro en el cielo estrellado,
con el amor puro que nunca olvida.
Desde ese día de diciembre,
tu recuerdo es ternura que vive encendida.