Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan. Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Cambiar fondo del poema
Que nunca se desplome el techo,
allí donde el calor del alma mora,
y que los amigos, como estrellas en el lecho,
brillen siempre, sin que nada los devora.
Que en las noches frías, palabras dulces
sean abrigo bajo mantos de silencio,
y que la luna plena de luces
rompa la oscuridad con su blanco aliento.
Que el sendero se extienda a tu llegada,
cubierto de esperanza, sin final ni demora.
Que siempre encuentres al cruzar la entrada,
un refugio de amor que te enamora.