y tomo conciencia y siento algo mas grande que mi, me llama desde el cielo, el universo y me empiezo a encontrar, a entender todo y a todos como la vida, mi ojo se torna profundo y siento un gran brillo algo crece y me llama desde lo más profundo azul, ahora siento paz, tristeza y miedo, cuando recuerdo viejas heridas más el tamaño limitante de mi conocimiento, así que corro y exploro lo que esa voz me dice y mis sentidos se agudizan a mi favor.
Cambiar fondo del poema
En el silencio de la noche estrellada,
como un susurro divino del vasto cielo,
una voz me llama, me envuelve encantada,
y siento algo más grande que mi anhelo.
El universo despliega sus alas,
me envuelve en su manto de misterio y fe;
mi ojo se torna profundo, sin balas
que desvíen su luz, su intenso café.
En la vastedad azul de su encanto,
encuentro paz, tristeza y miedo en danza,
viejas heridas desnudan su llanto,
pero ahí veo la vida en lontananza.
Y corro hacia el llamado infinito,
con pasos firmes y sentidos agudos;
la voz me guía, en su canto exquisito,
despierta mi espíritu con altos saludos.
Así, descubro en mí un ser creciente,
que entiende el mundo, que ya no es ausente.