El despertar espiritual me ha enseñado que está bien cuestionar y buscar respuestas. La fe no debe ser ciega; debemos explorar nuestra relación con Dios y encontrar verdades personales que resuenen en nuestro corazón. Esto fortalece nuestra espiritualidad y nos acerca más a Él.
Cambiar fondo del poema
En el vasto jardín del alma,
donde la duda es semilla y flor,
el despertar a la verdad se asoma,
como suave canto de un ruiseñor.
Cuestionar es sendero sagrado,
brindis a la fe que no es ciega.
Buscar respuestas, la luz anhelada,
destellos que el corazón despliega.
Dios no se esconde entre sombras,
sino en la exploración sincera,
en la conexión que nos nombra,
en cada verdad que el alma libera.
Espiritualidad que se hermana,
fuertes raíces que sostienen,
al sentir en el corazón la llama,
más cerca de Él, en paz nos mantiene.