Derramaré mi oración ante el Señor y le declararé mis dolores, porque mi alma está llena de males y mi vida está cerca del infierno; y oro como Jonás: De la corrupción, oh Dios, sácame.
Cambiar fondo del poema
Derramo mi oración en la brisa,
ante el Señor del cielo infinito,
con el alma que llora en su misa,
y el clamor de un corazón contrito.
Mi vida, en sombras, cerca del abismo,
como Jonás en su amarga prisión,
suplico ser rescatado del sima,
oh Dios, sácame de la corrupción.
Los males pesan como cadenas,
y mis labios susurran dolor,
pero sé que en las noches serenas,
tu luz romperá mi fragor.
Así, en fe y en súplicas calladas,
mi espíritu busca redención,
y aunque el infierno me llama en sus baladas,
mi esperanza yace en tu compasión.