En la vastedad del alma, un cosmos despierta,dentro de ti, un grano danza en la esfera.Radar de realidades, elección encubierta,mirada interna, al campo conecta. Dicen que el azar juega, el destino planea,mas en tus manos, el hilo flamea.Imaginación no es sombra, sino fuego y figura,donde se forja el mundo que en ti perdura. Vibración somos, en sinfonía habitamos,célula por célula, ritmos plasmamos.La música se une a nuestro sincero ser,y en el eco del cosmos hallamos entender. ¿Oyes el poder de una palabra al viento?Es un conjuro que moldea el sentimiento.Lo que dices te esculpe, lo que sientes edifica,en el lenguaje del cosmos, tu destino se explica. Eres canto y resonancia, parte del eterno,un ser sin fronteras en tu universo interno.Abre tu mente, elige estrellas distantes,y entiende que tu vibra es un legado constante. En el umbral del misterio,creyentes e incrédulos se encuentran,con un mismo velo oscuroque la verdad oculta y estampa. El creyente, con fe encendida,busca lo que sus ojos ilumina,pero el incrédulo, al razonar,se pierde en sombras, su luz marchita. Dentro de ambos brilla un ser,un faro en la negrura interna,donde la mente es río turbioy el corazón la vela eterna.
Cambiar fondo del poema
En la vastedad del alma, un cosmos despierta,
dentro de ti, un grano danza en la esfera.
Radar de realidades, elección encubierta,
mirada interna, al campo conecta.
Dicen que el azar juega, el destino planea,
mas en tus manos, el hilo flamea.
Imaginación no es sombra, sino fuego y figura,
donde se forja el mundo que en ti perdura.
Vibración somos, en sinfonía habitamos,
célula por célula, ritmos plasmamos.
La música se une a nuestro sincero ser,
y en el eco del cosmos hallamos entender.
¿Oyes el poder de una palabra al viento?
Es un conjuro que moldea el sentimiento.
Lo que dices te esculpe, lo que sientes edifica,
en el lenguaje del cosmos, tu destino se explica.
Eres canto y resonancia, parte del eterno,
un ser sin fronteras en tu universo interno.
Abre tu mente, elige estrellas distantes,
y entiende que tu vibra es un legado constante.
En el umbral del misterio,
creyentes e incrédulos se encuentran,
con un mismo velo oscuro
que la verdad oculta y estampa.
El creyente, con fe encendida,
busca lo que sus ojos ilumina,
pero el incrédulo, al razonar,
se pierde en sombras, su luz marchita.
Dentro de ambos brilla un ser,
un faro en la negrura interna,
donde la mente es río turbio
y el corazón la vela eterna.