Toda la verdad que tienen los humanos es relativa, porque unos creen los que otro no, todas las religiones afirma que las demás son falsas, y tienen razón, sin embargo afirman todas que tienen la verdad, y vaya que razón no la tienen. Provecho con aquellos que en la palabra divina encuentran guía y un gran rompecabezas que armar, más si quieres aprender, cuestionar es el deber.La estrella más brillante me habló de una ultima guerra, en la que habiendo sabiendoEl propósito, el poder de las cosas y de aquellas que son imperceptibles, serán piedra de tropiezo para los perfectos aprendizes, y se dará una lucha accidental.¡Ay por ellos! ¡Y un gran alivio para el resto! Que el conocimiento y el universo es según el tamaño de su propia cabeza, como se dijo hace mucho. Vee más allá de lo obvio, porque intenciones son otras, no todo el que habita la oscuridad está perdido. Algunos han descendido ahí por elección, otros por destino… pero solo los que enfrentan su sombra sin temor descubren la chispa que los transforma. El guerrero oscuro no es quien ha sido vencido, sino quien ha aprendido a convertir el dolor en temple, el silencio en estrategia y la caída en ascenso. Porque dominar la oscuridad propia es el acto más brillante de sabiduría.
Cambiar fondo del poema
En la danza de certezas relativas,
los humanos buscan verdad en sus credos.
Cada fe declara otras mentiras,
con lenguas de fuego, se elevan sus dedos.
La palabra divina da calma y misterio,
un rompecabezas eterno que armar.
Mas quien quiere aprender del gran universo
debe atreverse a todo cuestionar.
La estrella brillante susurra al oído
de una guerra final, de un vértice incierto.
El poder oculto será el gran testigo,
piedra de tropiezo en el tiempo perfecto.
¡Ay de aquellos perdidos en senda errada!
Que alivio recae sobre el resto despierto.
Los que ven más allá de la sombra callada
descubren la chispa en el alma desierto.
El guerrero oscuro, forjado en su duelo,
no teme a la sombra, su propia matriz.
Convierte en su temple el dolor ya sellado,
domina lo oscuro, se da luz feliz.