No eres el hijo de tu padreNi el hijo de tu madre.Niño pequeño, pequeño.La noche está cayendo,Ven a mis brazos celestes.
Cambiar fondo del poema
No eres el eco heredado,
ni de raíces prisionero.
Pequeño que hilvana sueños,
con tus pasos tan ligeros.
La noche pinta su manto,
de estrellas y sombras vestida.
Ven, pequeño, a mi abrazo,
donde la calma anida.
En mis brazos celestes,
descansa de la jornada.
Ni hijo de padre, ni madre,
eres del alma guardada.