Atraves de tus ojos veo un prado lleno de flores en el cual me gusta perderme cada vez que puedo hasta que esté obligada a mover mi vista.Por qué no puedes ser mio y yo tuya?Por qué tiene que ser tan difícil?Por qué tiene que doler?Por qué tienes que ser de otra persona? Aunque no pueda cambiar eso permaneceré junto a ti lo más posible, aunque me duela, aunque me mate poco a poco porque ese es el amor tan intenso que siento por ti, uno que va más allá del infinito si es posibleNo diré que te amo hasta la luna y devuelta, esa es una distancia muy corta para medir mi amor por ti Dejame ser un espectadora de tu sonrisa, de tu felicidad aunque no sea dirigida a miDejame ser espectadora de tu felicidad aunque no sea causada por mi Somos tan diferentes, nada en común pero por eso tenía esperanza, la frase "Los polos opuestos se atraen" no fue creada por nada no crees? Asi que por favor, déjame ser el Mecnun de la historia, sé mi Leyla aunque se que no pasará ya que yo no estaria en una historia de amor contigo sino ella. Por lo menos ahora se que se puede morir por la tristeza de un corazón roto así que prefiero eso, prefiero morir por mi amor por ti, por esos ojos verdes que parecen un prado lleno de flores, por esa sonrisa que parece tan perfecta ante mis ojos y que ilumina mis días, déjame morir por ellos.
Cambiar fondo del poema
A través de tus ojos, un prado hallo,
lleno de flores que mi alma extravío.
En su calma dulce me sumerjo,
hasta que del ensueño me despido.
¿Por qué no puedes ser mío, ni yo tuya?
¿Por qué tan difícil, por qué duele tanto?
¿Por qué otra persona te reclama suya,
mientras en sombra me devora el llanto?
Aunque el destino no pueda cambiar,
junto a ti permaneceré seguro,
aunque en mi pecho un vacío perdure,
porque este amor no conoce un "nunca más".
No te diré que te amo hasta la luna,
muy corta es la distancia para medir,
deja que admire tu sonrisa etérea,
aunque no sea para mí su existir.
Somos diferentes, y sin embargo,
la esperanza en mí persistía,
de que opuestos polos se unieran,
con un amor que el alma desafía.
Déjame ser el Mecnun de la historia,
sé mi Leyla, aun si no podrá ser.
A sabiendas de que susurras su nombre,
y yo, en silencio, me dejo padecer.
Por fin sé que se muere de tristeza,
por un amor que nunca será mío,
prefiero perderme en esos ojos,
prados verdes que viven en mi desvarío.
Déjame morir por tu luz celestial,
por la sonrisa que mi mundo alumbra,
aunque solo sea un mero espectador,
por siempre en tu sombra, mi amor profundo.