Se deshojaron lentos los días callados,como cartas viejas en un cajón sellado.Tus ojos, luceros de un tiempo encantado,se han vuelto neblina, susurro apagado.Los sueños que ardían como fuego al sol,se apagaron solos, sin pedir perdón.Fueron mariposas de un solo color,que el viento llevó sin rastro o rumor.Mis manos vacías buscan tu calor,pero solo abrazan sombra y dolor.Las horas no mienten: ya no hay ardor,ni queda esperanza, ni queda flor.Tus palabras dulces, promesa fugaz,son eco distante, nada queda ya.Solo el silencio responde tenaz,cuando pregunto por lo que no está.Tu nombre es apenas aire sin razón,una nota triste de vieja canción.No hay rastro en la arena del corazón,todo lo borró la desilusión.Así, en la penumbra de lo que fue,camino sin rumbo, sin saber por qué.Quizás algún día entenderé el porqué,de un amor que vino… y no se quedó.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Se deshojaron lentos los días callados,
como cartas viejas en un cajón sellado.
Tus ojos, luceros de un tiempo encantado,
se han vuelto neblina, susurro apagado.
Los sueños que ardían como fuego al sol,
se apagaron solos, sin pedir perdón.
Fueron mariposas de un solo color,
que el viento llevó sin rastro o rumor.
Mis manos vacías buscan tu calor,
pero solo abrazan sombra y dolor.
Las horas no mienten: ya no hay ardor,
ni queda esperanza, ni queda flor.
Tus palabras dulces, promesa fugaz,
son eco distante, nada queda ya.
Solo el silencio responde tenaz,
cuando pregunto por lo que no está.
Tu nombre es apenas aire sin razón,
una nota triste de vieja canción.
No hay rastro en la arena del corazón,
todo lo borró la desilusión.
Así, en la penumbra de lo que fue,
camino sin rumbo, sin saber por qué.
Quizás algún día entenderé el porqué,
de un amor que vino… y no se quedó.