Las hermanas Hernández y sus alegrías, nada puede entorpecer nuestro cariño. La lealtad y el respeto. Siempre debe estar presente como nos enseñaron mis padres.
Cambiar fondo del poema
En el corazón de las Hermanas Hernández,
brota un río de risas y dulces recuerdos,
donde el cariño florece, eterno y sereno,
forjado en un lazo que nada desata.
La lealtad, tronco firme; respeto, sus hojas,
aprendimos de padres, su ejemplo sagrado,
que en cada abrazo se arraigan y nutren
los valores que guardan nuestro legado.
Bajo un cielo que abraza sus sueños dorados,
las Hermanas Hernández, con amor infinito,
tejen historias que el tiempo no borra,
unidas de por vida, con un solo latido.