Te llamaron la oveja negra.No porque estuviera equivocado...Sino porque eras diferente.Mientras la manada seguía el camino sin mirar atrás, tú te detuviste.Miraste hacia arriba.¿Has oído el viento?Y dentro de ti nació una voz que decía:"Tiene que haber otra manera. ”La oveja negra no se confunde con las otras.No porque no pueda ......Pero por qué no lo hará.Ha visto demasiados precipicios enmascarados por tradiciones.Demasiadas jaulas llamadas "normalidad".Así que ella elige irse.Tal vez solo.Pero despierto.Mueve las aguas.Sacude los hábitos.Rompe el silencio.Y a veces... Construye puentes que la manada ni siquiera sabía que necesitaban cruzar.Para todas las ovejas negras ahí fuera:Tú eres la revolución silenciosa.El cambio que interrumpe el patrón.La nota gratis en un coro repetitivo.No has nacido para encajar.Naciste para destacar.Y para conducir.
Cambiar fondo del poema
Te llamaron oveja negra,
no por error, sino por ser diferente.
Mientras el rebaño seguía sin pausa,
tú miraste hacia el viento, oyendo su canto persistente.
Dentro de ti nació una voz:
"Tiene que existir otro camino."
No te confundes con las otras
no por incapacidad, sino por destino.
Has visto precipicios disfrazados de tradición,
jaulas de normalidad que atan el vuelo.
Así que eliges partida,
quizás solitaria, pero siempre en duelo.
Remueves las aguas, deshaces costumbres,
rompes silencios en tu andar sereno.
Construyes puentes invisibles,
que el rebaño ignoró cuando seguía su sendero.
Eres la revolución silenciosa,
el cambio que rompe patrones.
No naciste para encajar,
sino para destacar en las constelaciones.
Ovejas negras del mundo,
vosotras sois la nota libre,
el liderazgo valiente
que, despierto, guía al rebaño hacia lo invisible.