Me dijiste adios sim ninguna clase de reparos ni dolorSeis estrofas
Cambiar fondo del poema
Me dijiste adiós sin sombra en tu voz,
como viento que pasa, sin mirar atrás,
dejando en mis manos un eco veloz,
sin huellas ni lágrimas al escapar.
El sol no dudó, su luz se quedó,
mientras mi pecho lloraba en silencio,
y el tiempo robó mi último rayo,
sin piedad ni reproche en el viento.
La luna observó tu partida fugaz,
entre susurros ocultos del alba,
no hubo lamento ni tierno solaz,
solo el eco final de tu marcha.
Ríos de estrellas surcan mi piel,
mientras el cielo muda su capa,
en mi pecho arde un melancólico laurel
memoria de un adiós sin palabras.
Me desploma el recuerdo de tus ojos,
en el oleaje bravo de mis noches,
sin reclamos ni voces dejo cerrojos
a ese espacio que ocupaste sin reproches.
Un futuro incierto se asoma al umbral,
mas mi alma aún danza en el ayer,
pues el adiós, tan frío y mortal,
se clava sin arma en mi ser.