No pasa por ti, ni los fines de semana ni los finales de año.Brindemos por eso.
Cambiar fondo del poema
En el reloj del tiempo sin regreso,
no pasa por ti la sombra de un anhelo;
ni los fines de semana, con su sesgo,
te abrazan con su efímero pañuelo.
En una copa de cristal eterno,
brindemos por los días que se van,
por los finales de año, tan lejanos,
que no tocan la esencia de tu afán.
Alcemos el silencio, que en su calma,
nos revela que el mundo sigue igual.
Brindemos, pues, por esa fuerza en tu alma:
el tiempo pasa, pero tú, inmortal.