Tu sonrisa es mi debilidad, tu mirada mi perdición y tú presencia mi obsesión
Cambiar fondo del poema
Tu sonrisa, dulce quebranto,
mi pecho cede en su danza;
una joya en la esperanza,
y en su fulgor me planto.
Tu mirada, abismo y cielo,
me arrastra con tal pasión;
pierdo rumbo y dirección
en el mar de su desvelo.
Tú, presencia que me embriaga,
mi sombra, mi eterna musa;
en mi mente siempre cruza,
mi obsesión que nunca apaga.