El camino al cielo es como el infierno, y el camino al infierno es como el cielo.
Cambiar fondo del poema
En un sendero de luces y sombras,
donde el cielo se viste con piel del infierno,
las estrellas titilan en brazos de tinieblas,
y el suelo abraza fuego eterno.
Por otro lado, un camino de lumbre,
se alza envergando el disfraz de la gloria,
aunque su brillo parece de cielo,
el azufre teje su oscura memoria.
La doblez de la senda engaña al viajero,
lo que parece bien, a veces es ruina,
y entre giros de destino incierto,
los pasos dibujan la eterna rutina.
Así, en la encrucijada de vidas enteras,
el cielo e infierno confunden su voz,
solo al andar con valor en las venas
se desvela el sendero que un alma eligió.