Somos un grupo de danza y nuestros dos profesores son maravillosos e intentan sacar lo mejor de nosotros, siempre en armonía y bien rollo. Queremos agradecerles desde nuestro interior su dedicación, paciencia y bien hacer
Cambiar fondo del poema
En la sala de ensueño bailamos,
nuestros cuerpos en perfecta unión,
dos guías nos llevan de la mano,
dos faros de luz y pasión.
Ellos, con gracia y destreza,
dibujan caminos de danza,
sus ojos reflejan promesa,
su arte es pura confianza.
Nos enseñan a volar sin miedo,
a encontrar en el ritmo el aliento,
con paciencia y amor verdadero,
sacan de nosotros el talento.
Gracias, maestros del compás,
por su entrega llena de arte,
somos un eco de su paz,
una danza que nunca parte.