En la alcoba del sueño flotante,
donde el silencio es un canto,
te despides suave y distante,
como niebla que susurra encanto.
El reloj, cautivo del tiempo,
marca pasos de danza callada,
y en la brisa, un ligero destello,
una luz que se oculta dorada.
De las noches se tejen secretos,
en almohadas de suave algodón,
mariposas se baten en sueños,
perseguidas por fugaz emoción.
¿A dónde te lleva el suspiro,
que se escapa en la sombra lunar?
Quizás a un rincón escondido,
donde otros sueños quieren hablar.
Aunque no me esperes despierta,
ni te halle en mi breve camino,
mis deseos viajan eternamente,
como astros en cielo divino.
Y así, mientras cierres tus ojos,
y en mares de ensueño te pierdas,
mis palabras serán ese refugio,
espejismo que nunca recuerda.