El paraíso del alma es la razón satisfecha; su infierno es la locura irritada.
Cambiar fondo del poema
En el vasto jardín del alma,
donde la razón florece serena,
el paraíso se halla callado,
en cada certeza que amena.
Mas si la locura se enciende,
en hondos abismos resuena,
el infierno se asoma frenético,
en tormentas que nunca sosiega.
Entre la calma y el caos,
danza la esencia secreta,
donde el cielo y el infierno,
se encuentran al borde del alma inquieta.