Las despedidas son difíciles, pero me quedo con el consuelo de haber compartido momentos inolvidables con vosotros. Gracias por cada momento compartido, por cada sonrisa y cada aprendizaje. Me llevo grandes recuerdos con vosotros. ¡No es un adiós, sino un hasta pronto!
Cambiar fondo del poema
Entre lágrimas y sonrisas se escapa el adiós,
despedidas dolientes talladas en voz.
Pero el alma sonríe, pues queda el consuelo,
de momentos vividos que elevan al cielo.
Gracias por cada instante, cada risa compartida,
por los aprendizajes que llenaron la vida.
En mis recuerdos llevo el calor de este viaje,
que en el corazón deja un imborrable paisaje.
No es un adiós, es un hasta pronto sincero,
pues los lazos que unen jamás son pasajeros.
En el horizonte el destino sonríe,
y en el reencuentro, la memoria revive.