Satén y DeseoSobre el lecho de blanco placer,tu piel brilla como luna de abril,el satén resbala sin querer,dibujando en mi mente un sutil perfil.Cada curva, un verso por desatar,cada suspiro, un mar por conquistar.Tus hombros, libres, invitan al sol,y tu espalda traza un poema silente.Ese cruce de tiras, como un arrebol,guarda secretos de un fuego latente.Mi mirada se enreda en tu tentación,y el deseo me dicta su canción.Tu aroma es de rosas recién nacidas,mezclado en caricias de media voz,tu cuerpo es promesa de mil heridasque sanan con besos, sin velo atroz.Quisiera perderme en tu madrugada,navegar tu piel, ser tu llamarada.Los dulces en plato son solo testigosde banquetes más hondos, sin pudor.Tú eres festín de mis más oscuros higos,lujuria envuelta en blanco esplendor.Y en cada gesto que deja el azar,hay un pacto secreto con el pecar.Tus labios, aunque ocultos, los imagino,rojos, húmedos, suaves como vino.Si tú me invitas a tu paraíso fino,yo arderé gustoso en tu divino destino.Ni el tiempo ni el juicio me podrán atarsi tu cuerpo me llama a naufragar.Oh musa de seda, ofrenda y promesa,déjame adorarte sin freno ni tregua,en cada roce, que el alma confiesa,y el deseo enloquece y ruega.Eres arte, deseo y pasión encendida,mi pecado favorito, mi razón, mi vida.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Sobre el lecho de blanco placer,
tu piel brilla como luna de abril,
el satén resbala sin querer,
dibujando en mi mente un sutil perfil.
Cada curva, un verso por desatar,
cada suspiro, un mar por conquistar.
Tus hombros, libres, invitan al sol,
y tu espalda traza un poema silente.
Ese cruce de tiras, como un arrebol,
guarda secretos de un fuego latente.
Mi mirada se enreda en tu tentación,
y el deseo me dicta su canción.
Tu aroma es de rosas recién nacidas,
mezclado en caricias de media voz,
tu cuerpo es promesa de mil heridas
que sanan con besos, sin velo atroz.
Quisiera perderme en tu madrugada,
navegar tu piel, ser tu llamarada.
Los dulces en plato son solo testigos
de banquetes más hondos, sin pudor.
Y en cada gesto que deja el azar,
hay un pacto secreto con el pecar.
Oh musa de seda, ofrenda y promesa,
déjame adorarte sin freno ni tregua.