Los electrones, partículas fundamentales que orbitan el núcleo atómico, podrían ser prácticamente eternos. Hasta hoy, ningún experimento ha registrado su desintegración. Según estimaciones, si su vida tiene un límite, este superaría los 6.6 × 10²⁸ años, lo que los haría más longevos que el propio universo por más de 100 mil millones de veces. Es posible que los electrones que te componen hayan existido desde el origen del cosmos… y sigan allí mucho después.
Cambiar fondo del poema
En el silencio del cosmos vasto,
los electrones danzan sin reposo,
partículas eternas en su lazo,
más antiguas que el mismo sol dichoso.
Vagan con misterio en su esencia,
orbita perpetua sin desventajas,
luz de un universo en su presencia,
testigos del tiempo que nunca encajas.
Si hay fin para su larga existencia,
sería en un futuro inimaginable,
pues su vida desafía la conciencia,
más allá del tiempo inabarcable.
Hoy en tus átomos laten, sutiles,
ecos del origen primordial,
portadores de historias y perfiles,
perennes en su danza sideral.