La luz de tu mirada me fascina, tus caricias son el fuego que enciende mi alma y acelera mi corazón repleto de pasión.
Cambiar fondo del poema
La luz de tu mirada, un fulgor divino,
estrella que guía mis pasos en el destino.
Tus caricias son llamas que encienden mi ser,
fuego eterno que arde, sin dejar de arder.
En cada roce, mi alma se aviva,
y el corazón late, con pasión intensiva.
Tus ojos, tus manos, un verso sin fin,
un amor que enamora desde su raíz.
Así, en tu luz y en tu fuego, vivo y me pierdo,
serénamente atrapado, en un amor eterno.