Me atacaron los recuerdos y no supe cómo defenderme
Cambiar fondo del poema
En el silencio de la noche oscura,
los recuerdos entraron como sombras,
con pasos suaves y miradas hondas,
despertando mi mente insegura.
Como un viento frío e implacable,
trajeron susurros del pasado,
dejando mi alma en un estado
de lucha interna y vulnerable.
Busqué refugio en el olvido,
pero sus voces me arrastraron,
en un baile que no había querido,
con memorias que me devoraron.
Y así, en esa guerra sin armas,
me quedé sin defensa,
un náufrago en mares de añoranza,
sin encontrar la paz inmensa.