El despertar espiritual es una autodestrucción, es el desmoronamiento de todo lo que no eres, no es cambiar quien eres, sino ir descartando quien no eres, creemos que Dios nos ve desde arriba, cuando en realidad nos ve desde dentro.
Cambiar fondo del poema
En la quietud del alma rota,
se deshace el velo del ser,
la luz se abre paso, devora,
derriba lo que no debió nacer.
No cambia quien somos, no,
es en el polvo el nacer eterno,
el eco de un suspiro interno,
un fuego que arde sin ardor.
Dios no mira desde el cielo,
sino desde adentro, profundo,
donde el silencio, su empeño puro,
nos revela en su misterioso vuelo.