AUNQUE NO ME AMES HOYAunque tus pasos huyan de los míos,y tu mirada no se cruce en mi sendero,te llevaré en el pecho como ríoque no pregunta por el mar, solo lo espera.Te escondes en promesas que no hice,te inventas una culpa que no soy,pero el amor que vive aquí no cede,y un día tocará tu puerta sin rencor.Otros labios tal vez rocen tu historia,pero no hallarán la fe que yo sostuve,ni el refugio que ofrecí sin condiciones,ni este amor que aún sangra, pero no huye.Tarde o temprano serás tú quien mireen el reflejo de lo ajeno mi figura,y te dolerá saber que fui tan tuyocuando tú aún te creías tan segura.Si dudas lo que dicen de mi alma,mírame bien, no a través del mundo,verás que en cada herida hay una calmay que mi amor no pide, solo juro.No importa cuánto tardes en llegarme,ni cuántas veces niegues lo que sientes,yo nací para esperarte sin reproches,y tú naciste para amarme… finalmente.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Aunque tus pasos huyan de los míos,
y tu mirada no se cruce en mi sendero,
te llevaré en el pecho como río
que no pregunta por el mar, solo lo espera.
Te escondes en promesas que no hice,
te inventas una culpa que no soy,
pero el amor que vive aquí no cede,
y un día tocará tu puerta sin rencor.
Otros labios tal vez rocen tu historia,
pero no hallarán la fe que yo sostuve,
ni el refugio que ofrecí sin condiciones,
ni este amor que aún sangra, pero no huye.
Tarde o temprano serás tú quien mire
en el reflejo de lo ajeno mi figura,
y te dolerá saber que fui tan tuyo
cuando tú aún te creías tan segura.
Si dudas lo que dicen de mi alma,
mírame bien, no a través del mundo,
verás que en cada herida hay una calma
y que mi amor no pide, solo juro.
No importa cuánto tardes en llegarme,
ni cuántas veces niegues lo que sientes,
yo nací para esperarte sin reproches,
y tú naciste para amarme… finalmente.