Somos moldeados por nuestros pensamientos; nos convertimos en lo que pensamos. Cuando la mente es pura, la alegría sigue como una sombra que nunca se va.
Cambiar fondo del poema
En el reflejo del alma, se dibuja el destino,
navegando en pensamientos, como río cristalino.
Formas invisibles que el viento modela,
en la mente pura, la alegría siempre vuela.
Como la sombra que fiel acompaña,
la luz de un corazón que nunca se empaña.
Somos el sueño que habita en nuestra mente,
y en su pureza, el gozo es indulgente.
Cada idea, un susurro que al futuro invita,
tejiendo redes de paz y dicha infinita.
Cuando la claridad en el pensamiento mora,
la alegría se queda, y nunca se evapora.