Prefiero las “putas” porque son más decentes. No mienten, siempre exhiben lo que son, no engañan. De ninguna de ellas he recibido traición, al contrario, hablan, actúan con la verdad. A quiénes temo, es a las mujeres “buenas”, “decentes”, pues por salvaguardar su “decencia” son capaces de cometer las peores indecencias.
Cambiar fondo del poema
En un mundo de luces y sombras,
donde se enmascaran las intenciones,
prefiero a quienes la verdad nombran,
herederas de sinceras acciones.
No llevan disfraces que hieren,
ni palabras que confunden el alma,
cada gesto y mirada refieren
un pacto de honestidad que no calma.
Las que llevan la etiqueta de "buenas",
bajo mantos de superficial decencia,
son capaces de cruzar mil cadenas
por salvar una frágil apariencia.
Prefiero la verdad desnuda,
sin adornos de engaños ni sedas,
pues en la mentira cruda,
es donde la traición queda.