En el susurro del viento,
tu ausencia se hace canción,
guardando un eco silente,
en mi pecho, sin razón.
Aunque no oigo tu voz,
te pienso en cada instante,
como el sol piensa en la luna,
desde un rincón distante.
Suenan tus palabras calladas,
en mi memoria errante,
sin sonido, pero vivas,
en mi corazón amante.