Reflexión sobre el paso del tiempo y las oportunidades que se pierden
Cambiar fondo del poema
En los rincones del reloj perdido,
las horas suspiran en danza callada,
cada segundo es un eco herido,
oportunidades que el viento apaga.
En el reflejo del lago dormido,
los días tiemblan como hojas al viento,
sueños quedados en un sueño ido,
latidos silentes de un firmamento.
¿Qué queda de lo que no se ha vivido,
del tiempo que huye sin vuelta, sin ruido?