No te atrevas a buscarme,No te atrevas a escribirmeTus melodías que debilitanNo solamente mis oídos;Sino también... mi corazón.
Cambiar fondo del poema
No te atrevas a buscarme,
en la sombra de tus sueños,
donde el eco de tus melodías
es un susurro que hiere profundo.
No te atrevas a escribirme,
cartas envueltas en armonías,
que no solo tiemblan en mis oídos,
sino también desnudan mi corazón.
Tus notas son dagas dulces,
puestas en un pentagrama de pasado,
y cada compás, un jadeo,
que ahoga mi deseo desvocado.
Deja que el silencio nos guarde,
ese pacto de olvido eterno,
donde tus palabras no sean más,
que el eco perdido en el viento.