A ti y al café de tu mirada,
nunca les diré que no,
son dos luces en la alborada,
calor que espanta el frío.
Tus ojos, café en calma,
abre un mundo de amor,
llenando de sol mi alma,
como un suave resplandor.
Cada sorbo en tu presencia,
es un viaje sin final,
adictivo en su esencia,
sutil, dulce y tan real.
A ti, estrella temprana,
y al café que das al corazón,
mis palabras son la ventana,
a un eterno y fiel "sí," mi canción.