Cuando se agote toda la sal del océano,Yo permanezco en pie, destronado,Desnudo y sangrando.Pero cuando tus dedos apuntan tan salvajemente,¿Hay alguien allí que crea en míPara escuchar mi plegaria y cuidarme?¿Quién puede fortalecerme de cualquier forma?¿Dónde puedo estar seguro?¿Dónde puedo tener un lugaren este inmenso mundo de tristeza?¿Como puedo olvidarAquellos hermosos sueños que compartimos?Ellos se perdieron, no se pueden encontrar en ninguna parte.¿Como puedo seguir adelante?
Cambiar fondo del poema
Cuando la sal del océano se extinga,
yo permanezco en pie, destronado,
desnudo y sangrando, mi esencia finge
ser fuerte bajo el cielo atormentado.
Tus dedos me acusan salvajemente,
y en sus sombras busco la fe menguada,
¿hay alguien que escuche mi plegaria ardiente,
que me cuide, me dé fuerzas en la jornada?
¿Dónde hallaré refugio en esta vida errante,
un lugar seguro en el vasto mar de tristeza?
Allí donde los sueños, brillantes y distantes,
se desvanecen, dejando solo la aspereza.
¿Cómo olvidar los sueños que compartimos,
perdidos, irreparables, en la neblina del ayer?
¿Cómo seguir en un sendero que no vimos,
sin perdernos en su oscuro anochecer?
Con pasos titubeantes avanzo,
hacia un destino incierto, espero hallar,
entre la bruma, un destello, un abrazo,
un rincón donde mi alma pueda descansar.