Aronir era un mortal, en el antigua Pangea del sur, de sutil sentir percibió el poder del todo, con fuego y puño superaba el límite. El poder del cielo, el poder del trancender, de fuego azul su alma brilló, y en un Ángel se convirtió.
Cambiar fondo del poema
En Pangea del sur, donde el mito reposa,
Aronir, mortal de alma muy curiosa,
con sutil sentir, el todo percibía,
fuego y puño en unión, su fuerza rendía.
El poder del cielo, profundo y etéreo,
susurra secretos de un mundo etéreo.
Transcender su anhelo, romper el umbral,
fuego azul en su alma, luz celestial.
Como ángel surgió, del fuego encendido,
el límite traspasó, destino cumplido.
En el cielo brilló, con fulgor divino,
Aronir se alzó, su camino infinito.