Tus labios rozan con arte mi piel,como un incendio que empieza en la miel.No hay sombra en ti, sólo luz carnal,me entrego entera a tu alma sensual.Tus manos bajan como una oración,rezando lento sobre mi pasión.Cada suspiro se vuelve ritual,cuando me rozas con alma sensual.Se quiebra el tiempo dentro del placer,mi cuerpo danza sin querer ceder.La luna gime su canto inmortalmirando en fuego tu alma sensual.El roce ardiente se vuelve clamor,tu boca escribe versos de calor.Brotan los ríos de un bien celestialque sólo habita en tu alma sensual.Y cuando acabe la noche sin fin,será tu esencia mi mejor jardín.Te llevaré, sin pudor ni moral,grabado en mí: tu alma sensual.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Tus labios rozan con arte mi piel,
como un incendio que empieza en la miel.
No hay sombra en ti, sólo luz carnal,
me entrego entera a tu alma sensual.
Tus manos bajan como una oración,
rezando lento sobre mi pasión.
Cada suspiro se vuelve ritual,
cuando me rozas con alma sensual.
Se quiebra el tiempo dentro del placer,
mi cuerpo danza sin querer ceder.
La luna gime su canto inmortal
mirando en fuego tu alma sensual.
El roce ardiente se vuelve clamor,
tu boca escribe versos de calor.
Brotan los ríos de un bien celestial
que sólo habita en tu alma sensual.
Y cuando acabe la noche sin fin,
será tu esencia mi mejor jardín.
Te llevaré, sin pudor ni moral,
grabado en mí: tu alma sensual.