Salí sin rumbo, como quien huyede su sombra en una tarde gris,y el alma, sin saber por qué, intuyeque algo cambia justo antes del fin.Las calles eran ecos sin historia,los pasos, una excusa para huir,pero en el rincón de aquella memoriauna mirada me hizo desistir.Te juro, en serio, que no fue el destino,ni el azar jugando a seducir,yo sólo entré buscando ese caminodonde el café me suele revivir.Y juro por mí que sólo fuipor un café, sin planes ni emoción,pero al cruzar el umbral, te vi…y algo tembló en mi respiración.No pedí milagros, ni señales,pero tus ojos me rompieron la razón,como un faro en mares inestables,como un fuego en medio del renglón.Ahora el café sabe diferente,y no sé si fue amor o confusión,pero desde ese instante entre la gente,te llevo en cada sorbo del corazón.La frase te juro por mi que solo fui por un café, pero te vi debe aparecer en el poema Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Salí sin rumbo, buscando el olvido,
como quien huye de su propia sombra,
en esa tarde gris, todo perdido,
el alma intuye lo que se desmorona.
Las calles eran ecos sin memoria,
huir era pretexto en cada paso,
pero en un rincón, fugaz historia,
tu mirada fue un ardor que abrasó.
Te juro por mí que solo fui
por un café, sin planes ni emoción,
pero al cruzar el umbral, te vi,
y tembló mi grave respiración.
No pedí milagros, ni señales vagas,
pero tus ojos quebraron mi razón,
un faro en mares turbulentos que naufragan,
fuego en medio del renglón.
Ahora el café entre mis manos arde,
y a ciencia cierta no sé si fue amor,
pero desde aquel instante en que te hallé,
te llevo en cada sorbo del corazón.
Un destino trémulo, inesperado,
ya no busco huir de mi sombra perdida,
tus ojos son mi faro sosegado,
la historia que da vida a mi medida.