Te juro por mí que solo fui por un café, pero te vi,el vapor subía lento, el mundo giraba sin mí,y ahí estabas tú, tan fuera del tiempo,como si el destino jugara al azar con mi aliento.Una mirada bastó para herirme de frente,y el café, ya frío, temblaba en mi mente.No te buscaba, lo juro, no era el plan,pero hay encuentros que se escriben sin imán.Caminabas con prisa, o tal vez flotabas,la ciudad se callaba donde tú pasabas.Fui sombra, fui humo, fui quien no esperabas,y aun así, sin quererlo, tú me desarmabas.Te juro por mí que solo fui por un café, pero te vi,y el reloj se rindió, como lo hice por ti.No dije palabra, ¿para qué arruinarlo que el alma en silencio supo nombrar?Tu nombre era eco, recuerdo, poesía,una vieja canción que nunca moría.Volví mil veces a ese mismo lugar,como si el milagro se pudiera forzar.Pero el azar no repite su arte,ni el viento regresa al mismo estandarte.Solo queda ese instante fugaz e infinito,donde vi tu reflejo y perdí el sentido.Te juro por mí que solo fui por un café, pero te vi,y desde entonces algo cambió dentro de mí.Ya no busco respuestas, ni intento entender,hay encuentros que viven sin razón ni porqué.Fuiste pausa, fue sueño, fue herida sutil,como un verso que duele, pero es por ti.Hoy paso por ahí, pero no te espero,el tiempo se cansa de andar ligero.Sin embargo, a veces, entre tanta gente,un perfume, un gesto, algo me miente.Y entonces, de nuevo, vuelve a latir:Te juro por mí que solo fui por un café, pero te vi.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Te juro por mí que solo fui por un café,
pero te vi, el vapor subía lento,
el mundo giraba sin mí,
y ahí estabas tú, tan fuera del tiempo,
como si el destino jugara al azar
con mi aliento.
Una mirada bastó para herirme de frente,
y el café, ya frío, temblaba en mi mente.
No te buscaba, lo juro, no era el plan,
pero hay encuentros que se escriben
sin imán.
Caminabas con prisa, o tal vez flotabas,
la ciudad se callaba donde tú pasabas.
Fui sombra, fui humo, fui quien no esperabas,
y aun así, sin quererlo,
tú me desarmabas.
Te juro por mí que solo fui por un café,
pero te vi, y el reloj se rindió,
como lo hice por ti.
No dije palabra, ¿para qué arruinar
lo que el alma en silencio
supo nombrar?
Tu nombre era eco, recuerdo, poesía,
una vieja canción que nunca moría.
Volví mil veces a ese mismo lugar,
como si el milagro
se pudiera forzar.
Pero el azar no repite su arte,
ni el viento regresa al mismo estandarte.
Solo queda ese instante fugaz e infinito,
donde vi tu reflejo
y perdí el sentido.
Te juro por mí que solo fui por un café,
pero te vi, y desde entonces
algo cambió dentro de mí.
Ya no busco respuestas, ni intento entender,
hay encuentros que viven
sin razón ni porqué.
Fuiste pausa, fue sueño, fue herida sutil,
como un verso que duele,
pero es por ti.
Hoy paso por ahí, pero no te espero,
el tiempo se cansa
de andar ligero.
Sin embargo, a veces, entre tanta gente,
un perfume, un gesto,
algo me miente.
Y entonces, de nuevo,
vuelve a latir:
Te juro por mí que solo fui por un café,
pero te vi.