Nos perdemos en el placer,entregados al deseo feroz,como tintes del amanecer,
Cambiar fondo del poema
En el ocaso del deseo feroz,
nos perdemos en un tango sin final,
somos tintes del amanecer precoz,
fugaz suspiro en un abrazo crucial.
Entregados al placer, sin temor,
navegamos en la bruma de la piel,
donde el tiempo se detiene y el clamor
nos susurra secretos en su miel.
Cada beso es un latido inmortal,
en el vaivén de sombras y fulgor,
donde ardemos como un único caudal,
perdidos en el eco del amor.