Bajo un cielo que tiñe la tarde,el lago murmura su canción,las hojas susurran su artey el sol se ahoga en su reflexión.Sombras juegan entre los sauces,la brisa acaricia sin voz,y tres patos cruzan despacio,dibujando paz en su adiós.El agua se estira en reflejos,pintando de oro el final,la quietud guarda los secretosque el día no quiso contar.Los árboles, mudos testigos,vigilan sin moverse jamás,y en su marco de hojas caídasla luz se empieza a apagar.Todo se torna memoria,un instante que quiso durar,fotograma de una historiaque el alma no quiere soltar.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Bajo un cielo que tiñe la tarde,
el lago murmura su canción,
las hojas susurran su arte
y el sol se ahoga en su reflexión.
Sombras juegan entre los sauces,
la brisa acaricia sin voz,
y tres patos cruzan despacio,
dibujando paz en su adiós.
El agua se estira en reflejos,
pintando de oro el final,
la quietud guarda los secretos
que el día no quiso contar.
Los árboles, mudos testigos,
vigilan sin moverse jamás,
y en su marco de hojas caídas
la luz se empieza a apagar.
Todo se torna memoria,
un instante que quiso durar,
fotograma de una historia
que el alma no quiere soltar.