Para ti, la mujer que me habita sin saberlo:No quiero escribirte con palabras adornadas ni con promesas huecas. Quiero hablarte desde el rincón más vulnerable de mi ser, ese donde tu imagen vive sin permiso, donde tu sonrisa se repite como un eco que no se apaga.No me interesa forzar lo que no nace en tu corazón, pero sí me importa que sepas lo que nace en el mío cada vez que te miro. Hay algo en ti que no me deja ir… algo que no es solo tu belleza, ni tu voz, ni siquiera tu forma de caminar, sino la manera en que el mundo se detiene cuando tú estás.No sé en qué momento exacto te convertiste en pensamiento constante, pero ya es tarde para fingir que puedo olvidarte. No busco que me aceptes por lástima ni por insistencia. Solo quiero que me escuches, que abras una rendija de tu alma y dejes que estas palabras se asomen.Tal vez no soy lo que esperabas. Tal vez no soy perfecto ni el que soñaste. Pero sí soy alguien dispuesto a cuidarte con todo lo que soy, a respetar tus tiempos, a caminar a tu lado sin empujarte, a admirarte aún cuando tú no me mires.No te pido todo. Solo un tal vez. Solo un "y si…". Solo una oportunidad para mostrarte que mi amor no es un juego ni una obsesión, sino un sentimiento limpio, profundo y real.Y si después de leer esto tu corazón no se mueve ni un milímetro, te prometo que me guardaré este amor con dignidad. Pero si algo, aunque sea muy pequeño, late dentro de ti… entonces, déjame acercarme. Déjame, aunque sea, merecer una sonrisa tuya sin distancia.Siete estrofas
Cambiar fondo del poema
En el rincón oculto de mi ser,
habitas sin saber, mi dulce verdad,
una sonrisa tuya es mi amanecer,
un eco eterno que rompe la soledad.
No traigo flores ni promesas de cristal,
solo palabras del corazón desnudo,
donde vives como un susurro vital,
cambiando mi mundo, sencillo y agudo.
No quiero forzar ni romper tu paz,
pero en mis ojos nace un clamor,
un latido que nunca se va atrás,
al verte, al sentir tu resplandor.
Es tarde, lo sé, para fingir olvido,
tu imagen constante ya es mi hogar,
sin pedir, sin insistir, pido un suspiro,
que este amor sincero puedas escuchar.
No tengo ilusiones de ser perfecto,
solo deseo ser quien cuide de tu ser,
caminar a tu lado, no como un proyecto,
sino como quien aprende a querer.
Te pido solo un tal vez, un "y si...",
una oportunidad, sin temor ni lamento,
de mostrarte que mi amor es así,
limpio, profundo, más que un simple intento.
Si nada en ti se mueve, guardaré en mí,
este amor con la dignidad de quien espera,
pero si algo, aunque sea sutil, nace aquí,
déjame merecer tu risa sincera.