Me toenes el corazón ni nalga de burro flojo sangradoTres estrofas
Cambiar fondo del poema
En el vaivén de un instante fugaz,
te meces, corazón, como hoja al viento,
entre latidos y susurros de paz,
danzando al ritmo del tiempo lento.
Ni nalga de burro flojo consagrado,
teño mi camino de risas errantes,
cargando alegrías, dolores sagrados,
por veredas de sueños saltarines.
Sangrado el horizonte de esperanzas,
se forjan en tu palpitar los días,
destellos de amor que nunca se cansan,
tejen el destino con algarabías.