Según el científico, una persona puede viajar e interactuar con el pasado a través de las curvas cerradas similares al tiempo (CTC). Todo esto bajo la teoría de la relatividad, la cual predice la existencia de estas mismas. Es decir, según la relatividad, es posible que una persona pueda viajar en el tiempo, pero no sería capaz de alterar el presente o el futuro, ya que los eventos se ajustarían de tal manera que evitarían la aparición de paradojas...
Cambiar fondo del poema
En las entrañas del tejido del tiempo,
donde las curvas se enredan al azar,
baila un viajero sin sombra ni aliento,
con sueños de ayer que no puede cambiar.
Cruza los umbrales de historias pasadas,
toca recuerdos sin marca que dejar,
pues la danza eterna de leyes sagradas
traza el destino sin poderlo alterar.
Tras los velos de la relatividad,
un eco murmura en un cosmos sin fin:
las paradojas se deshacen en realidad,
y el presente, intacto, sigue su jardín.
Así el viajero, ajeno al estruendo,
testigo callado del río eternal,
navega el pasado como un suave viento,
en la eterna urdimbre de un sueño inmortal.