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Tu lejanía es sombra que no cesa,invierno azul detrás de cada paso,es eco de una voz que se tropiezacon el dolor guardado en mi regazo.Tu lejanía cuelga de los días,como un reloj sin tiempo ni sentido,marca en mi piel ausencias y agoníasy un corazón que late, malherido.Es la distancia un puente sin orillas,un mar sin luz que no conoce abrigo,y en cada ola llegan las astillasde lo que fui contigo, y sin ti sigo.Tu lejanía canta en mi silencio,es grito quieto que jamás se olvida,memoria fiel, tormenta sin comienzo,herida abierta que me da la vida.Y aun así, te nombro en cada aurora,como si al mundo le doliera el alma,como si en mí tu ausencia se adoraracon el fervor que precede a la calma.Cinco estrofas

Tu lejanía es sombra que no cesa,  
invierno azul detrás de cada paso,  
es eco de una voz que se tropieza  
con el dolor guardado en mi regazo.  

Tu lejanía cuelga de los días,  
como un reloj sin tiempo ni sentido,  
marca en mi piel ausencias y agonías  
y un corazón que late, malherido.  

Es la distancia un puente sin orillas,  
un mar sin luz que no conoce abrigo,  
y en cada ola llegan las astillas  
de lo que fui contigo, y sin ti sigo.  

Tu lejanía canta en mi silencio,  
es grito quieto que jamás se olvida,  
memoria fiel, tormenta sin comienzo,  
herida abierta que me da la vida.  

Y aun así, te nombro en cada aurora,  
como si al mundo le doliera el alma,  
como si en mí tu ausencia se adorara  
con el fervor que precede a la calma.

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Tu lejanía es sombra que no cesa, invierno azul detrás de cada paso, es eco de una voz que se tropieza con el dolor guardado en mi regazo. Tu lejanía cuelga de los días, como un reloj sin tiempo ni sentido, marca en mi piel ausencias y agonías y un corazón que late, malherido. Es la distancia un puente sin orillas, un mar sin luz que no conoce abrigo, y en cada ola llegan las astillas de lo que fui contigo, y sin ti sigo. Tu lejanía canta en mi silencio, es grito quieto que jamás se olvida, memoria fiel, tormenta sin comienzo, herida abierta que me da la vida. Y aun así, te nombro en cada aurora, como si al mundo le doliera el alma, como si en mí tu ausencia se adorara con el fervor que precede a la calma.