Si te hubieras tomado la molestia en esperarme un poquito hoy sería la mujer que calentará tu cama. Pero; no, al señor no le dió la gana de esperarmeTres estrofas
Cambiar fondo del poema
Si hubieras tomado el tiempo,
de esperar en la quietud del anhelo,
hoy mi calor en tu lecho,
sería la llama, el consuelo.
Mas no, al deseo impaciente,
le faltó la gracia del espera,
y al viento cayeron latentes,
las promesas que el azar se lleva.
Ahora el destino resuena,
en el eco de lo no dicho,
y queda un vacío que suena,
como un suspiro en el infinito.