Cuando nos concentramos en percibir lo imperceptible, se agudiza nuestros sentidos, nuestra intuición, nuestra visión, y comprenderemos lo inefable.
Cambiar fondo del poema
En el silencio profundo del alma,
donde se ocultan sombras y luz,
se despiertan sentidos que el viento exhala,
trazando caminos de eterna virtud.
En lo imperceptible danza la esencia,
susurran secretos en etérea canción,
se afila el ojo, se alza la conciencia,
y en lo inefable hallamos la unión.
El corazón, brújula insondable,
guía a lo sutil, a lo que no ves,
y en la intuición fluye un cauce amable,
descifrando el eco de un mundo al revés.