este rato que llamamos vida Subir peldaños Cumplir sueños Ser felices no desear lo imposible. No envidiar Y sobre todo agradec Mirar de reojo a la vida de vez en cuando, guiñarle un ojo y seguir.
Cambiar fondo del poema
En el instante que llamamos vida,
subimos peldaños con fe y osadía.
Cumplimos sueños bajo un cielo abierto,
ser felices es el destino cierto.
No deseamos lo inalcanzable,
ni envidiamos lo que no es tangible.
Agradecemos cada amanecer,
con ojos claros y alma de papel.
Miramos de reojo a la vida,
le guiñamos un ojo con brisa
y seguimos, por senderos de sol,
en este viaje que al alma da luz y razón.